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LAS SIRENAS
 
 
 

Un día como cualquiera las tres mejores amigas: Sheril, Roxy y Jade fueron a la playa a pasar un rato agradable; estaban jugando y Roxy les pregunto si querían pasear en bote, ellas aceptaron y decidieron encontrarse a las 3:00 p.m. del mismo día listas para descubrir las maravillas del mar.

Cuando llego el momento de partir a Sheril le entro un poco de miedo y pregunto a Roxy y a Jade si estaban seguras que querían ir, ellas le dijeron que si, que no iban a ir muy lejos, solo iban a divertirse un rato.

Después de hablar fueron en busca de aventuras, después de estar 20min. en el mar se les acabo el combustible y ya se habían alejado de la costa, pero se dieron cuenta que muy cerca había una isla, así que decidieron remar hasta ella.

Cuando llegaron a la isla las tres amigas comenzaron a discutir una con otra, pero luego se calmaron y se amistaron, después de estar por casi una hora sentadas decidieron buscar algo para comer y empezaron a buscar por la isla pero sin separarse, mientras caminaban Sheril encontró algo que le llamo mucho la atención, eran muchas escamas brillantes cerca de una cueva, las tres amigas entraron a esa cueva y vieron un lago muy lindo rodeado de sirenas, ellas se asombraron mucho y empezaron a gritar, pero no salían de la cueva; las sirenas al escuchar esto se asustaron y todas se metieron al lago; Roxy, la mas valiente se acerco al lago, y una de las sirenas también y así estuvieron por largo tiempo hasta que las sirenas se calmaron un poco y salieron del lago.

Las sirenas empezaron a hacerles preguntas a las tres amigas y ellas también, después de un rato se hicieron amigas. Cuando era casi las 6:00 p.m. Jade les dijo a sus amigas que ya tenían que irse pero si las podían ayudar porque se había acabado la gasolina del bote, las sirenas lo pensaron un rato pero finalmente dijeron que por ser sus amigas les iban a dar un gran regalo pero no le podían decir a nadie y ellas les dijeron que guardarían muy bien el secreto; entonces las sirenas les echaron como un polvo en las piernas de las tres amigas y… ¡pufff!… se convirtieron en sirenas y así llegaron a las costa, y luego cada una de ellas se fue a su casa.

Al día siguiente Sheril, Roxy y Jade se reunieron en la playa para comentar lo que les había ocurrido ayer, y cuando se metieron a la playa se dieron cuenta que se volvieron sirenas de nuevo, lo que pasaba es que el regalo de las sirenas era que cada vez que se metieran al agua, se convertirían en sirenas.

 
 
 
 
Autor/a del cuento
©  Melissa Mattos Mendoza  (13 años)