La Flor Perfecta



U  B  L  I  C  I 
D  A  D


U  B  L  I  C  I 
D  A  D
 

 
    
    
 
 
La flor
perfecta
 
 
 




Había una vez, un pequeño colibrí muy colorido tenia tantos
colores que se podía confundir con un atardecer.
 




Todos los días se paraba muy temprano antes de que saliera el
sol, al escuchar el primer silbido de los pájaros mañaneros
salía a toda prisa a ir de flor en flor tomando su dulce néctar.
Todos los días sin falta hacia lo mismo pero nuestro pequeño
colibrí ya se estaba cansando de la rutina de probar diferentes
flores que sabían igual… el mismo dulce néctar. Fue en busca de
las abejas para preguntarles ¿Cuál era la flor más dulce que
habían probado? 
 


Y ellas le respondieron:

 


muy cerca de aquí hay un jardín
de claveles, es nuestra flor preferida.

 




El
colibrí se puso en marcha…bueno en vuelo, a buscar la más dulce
de las flores cuando llego al jardín de detuvo a degustar el
primer clavel y dijo:

 


muy insípido, no me sorprende,
se parece mucho al de una flor que probé la semana pasada. 

 




Luego le hizo la misma pregunta a una mariposa que andaba
revoloteando cerca de él y ella le respondió:
 

bueno en la cima de esa montaña
hay unos narcisos que la verdad son muy dulces.
 




De
nuevo el colibrí voló muy alto hasta la cima de la montaña y se
encontró con un prado de muchas flores, entre esas estaban los
narcisos y de nuevo se detuvo a degustar y dijo con un tono muy
alarmante:

 

¡daah!, este es demasiado dulce
y empalagoso, esta peor que el anterior.
 




De
regreso a su casa al atardecer, se encontró con un grupo de
colibríes y estaba decidido a preguntarles, tenía mucha
esperanza en que ellos si le darían una buena recomendación, se
acercó y dijo con un tono muy alegre:

 


que tal están hoy, les quería
preguntar ¿Cuál es la flor con el néctar más dulce que han
probado hasta ahora?

 




Ellos se quedaron pensando por unos segundos hasta que uno
afirmo:
 


todas las flores son iguales
todas con el mismo aburrido néctar.

 



 
El colibrí decepcionado se fue revoloteando de hay casi sin
esperanzas de que alguna flor fuera especial.
 




Cuando volaba sin prestar mucha atención choca con una ventana
de una casa de dos pisos. Sacudió la cabeza para recuperarse de
aquel fuerte trancazo. Cuando se dio cuenta de que había volado
hasta la terraza de aquella grandísima casa y pudo apreciar a
una bella muchacha de cabellos rizados y ojos tan azules que
podías verte en ellos y con una sonrisa cautivadora.

 



El
pequeño colibrí pudo sentir como su corazón latía mas rápido de
lo normal y se escondió para que ella no lo pudiera ver. Y pudo
ver que tenía un jardín con muchas flores de diferentes tipos y
colores si lo veías desde las alturas lo podías confundir con un
arco iris, pero lo que más impresiono a este pequeño colibrí fue
como las cuidaba.
 



Las
regaba con una sonrisa, apreciaba su belleza, aunque fuese
sencilla y hasta les cantaba una hermosa melodía. La rutina de
nuestro pequeño colibrí había cambiado ahora se levantaba al ver
el lucero de la mañana e iba a aquella casa con curiosidad por
descubrir que hacia ella durante el día. El colibrí cada vez que
la contemplaba más y más, podía conocerla mejor y quedar
maravillado con sus hazañas, o simplemente sentirse feliz al
escuchar su melodiosa voz.
 



Un
día frío y nublado el colibrí fue a su casa y se dio cuenta de
que ella no estaba, él no se preocupó en absoluto y decidió
degustar aquellas flores de su jardín, que para el colibrí ya
eran lo suficientemente especiales. primero probo los jazmines,
luego los tulipanes y después las flores amapolas, hasta que
hubo probado todo aquel jardín.
 


Pero
se dio cuenta que cada néctar tenía un sabor diferente como si
hubiera probado frutas en vez de flores se sorprendió y decidió
saber el motivo de este maravilloso caso, así que se acercó
suavemente a una rosa que era la más llamativa del lugar y le
dijo:
 


hola, soy un pequeño colibrí que
pasaba por aquí degustando estás maravillosas flores y me
sorprendió que cada una de ellas tuviera un néctar de diferente
sabor, quiero que sepas que nunca había probado flores con un
néctar tan dulce y perfecto ¿Por qué?.

 




 La
rosa asintió con la cabeza decidida a responderle al pequeño
colibrí:

 

hola pequeño, mi nombre es
Rosalin no eres el primero ni serás el ultimo que me ha hecho
esta pregunta han llegado abejas, mariposas y otros de tu
especie y se han maravillado con los sabores. Adela nos cuida
con amor y nos hace sentir únicas y especiales, nos trata como
si fuéramos el ser vivo más importante y bello de todos. Tienes
que saber que cuando haces algo con amor todo cambia, todo es
especial.
 



El
colibrí muy alegre y cautivado por las palabras de Rosalin, pero
había escuchado algo más en aquella conversación el nombre de la
bella muchacha, Adela.
 




Escucho un ruido que interrumpió su concentración era el sonido
de la puerta abriéndose es Adela ya había llegado, el colibrí a
toda prisa se escondió y la observó cómo venia cargando una
guitarra, libreta y lápiz. El colibrí sabía que se estaba
preparando para componer una canción y con valor se acercó y la
saludo:
 


hola como estas hoy, soy un
pequeño colibrí que pasaba por aquí y me he quedado maravillado
con tu hermoso jardín.

 


Adela dudo por un momento y le
contesto:

 


hola mucho gusto soy Adela ¿Qué
te ha gustado de mi jardín?

 


El colibrí emocionado de que
había entablado una conversación dijo:

 


todo tus hermosas flores y su
sabor.

 


Ella le pregunto: enserio ¿a qué
saben?

 


Sabías que cada una tiene un
sabor diferente y nunca en mi vida había probado flores con un
néctar distinto y especial.

 



Así
Adela y el pequeño colibrí hablaban todos los días haciéndose
diferentes preguntas de sus mundos totalmente distintos, hasta
que hicieron una fuerte amistad. Después de unos cuantos días
desde su primer encuentro, estaban hablando como de costumbre y
Adela le hace una pregunta al pequeño colibrí:
 


¿Cuál es tu mayor deseo?

 


Y él respondió sin dudarlo:

 


  Mi
mayor deseo es convertirme en humano y quererte tanto como tú
quieres a estas flores.

 




Adela se sonrojo casi del color de Rosalin que es de un color
rojo intenso. Y después el colibrí de dedico a hacerle la misma
pregunta y ella respondió sin pensarlo:
 


me gustaría ser una rosa de
múltiples colores y que no haya otra como yo en todo el mundo,
pero sobre todo me gustaría tener un néctar único y dulce para
que no tengas que seguir buscando a otra flor.

 



  
Los dos al mirar al cielo se dieron cuenta de que habían hablado
demasiado porque ya era de noche, pero sin embargo se quedaron
viendo el cielo estrellado en silencio para su sorpresa una
estrella fugaz cruzo todo el cielo y desapareció, los dos
cerraron los ojos y pidieron un deseo al terminar los dos se
vieron de una manera que jamás se habían visto, el pequeño
colibrí interrumpió el contacto bostezó y se despidió de Adela
cuya risa se escuchó hasta que el colibrí se marchó.
 



Al
llegar a su casa contemplo el cielo estrellado por última vez
antes de dormirse mientras susurraba su deseo:
 


deseo que Adela se convierta en
la flor más bella de todas para amarla y protegerla.

 



Y la
mayor coincidencia Adela estaba haciendo justamente los mismo y
susurro su deseo:
 


quiero ser la flor más bella de
todas y tener el néctar más dulce para que mi pequeño colibrí no
siga buscando.

 



El
colibrí parecía a ver tenido el sueño más placentero de todos,
pero al ver el primer rayo de sol que resplandecía en su nido se
levantó y fue a ver a Adela se asomó en la cocina y vio que no
estaba se asomó en su estudio y vio que tampoco estaba, pero al
ver la terraza descubrió algo sorprendente.
 



La
hermosa Adela se había convertido en una hermosa rosa cuyas
capas de pétalos suaves tenían un único color. Primero se
encontraba el rojo, después el rosa, después el morado y por
último el fuerte y profundo azul de sus ojos. Tenía un tallo
fuerte, pero sin espinas ya que ella  no sería capaz de hacerle
daño a nadie.
 



El
pequeño colibrí se sentía muy triste ya que estaba consciente de
que nunca escucharía su voz, nunca volvería a ver su sonrisa
cautivadora o sus ojos de un azul profundo, pero después se dio
cuenta de que esa flor tiene vida y que era ella y reflejaba
tanto su belleza como sus hermosos sentimientos.
 



El
colibrí después de contemplarla por un rato decidió probar su
néctar se dio cuenta que era dulce como ella, escucho su risa,
su canto y pudo sentir que su corazón quería salirse de su pecho
y pudo decir por fin nuestro pequeño colibrí:
 




 
ENCONTRÉ
LA FLOR MAS DULCE DE TODAS.

 
 
 

 
 


Autor/a del cuento

©
Eyleen Tovar –

12
años